
¿Pagar el alquiler o tener la paleta de Dior de 61,00€?
Hace unas semanas, vía TikTok, vi un vídeo que me llamó la atención lo suficiente como para ponerme a reflexionar.
Maria De La Fuente (@mariagnz__), creadora de contenido beauty española, compartió un vídeo de humor sobre si debería gastarse un dineral en la paleta Backstage de Dior en Sephora.

Su duda llegó a muchos usuarios de internet, que le recomendaban si comprársela o no.
No estamos hablando sobre el producto en si, estamos hablando sobre su precio.
Es de bien sabido que hay marcas más lowcost y marcas de alto coste, pero ¿por qué nos atrae más lo caro?
Probablemente, porque es algo inalcanzable para muchas de nosotras y tenerlo significa haber tumbado esa barrera, haberlo conseguido.
También podríamos decir que es de mejor calidad, aunque, desafortunadamente, no todo por ser caro significa que es bueno.
‘Si quieres algo que te dure, gástate un poquito más’
Esta frase me la decía mi padre muchas veces cuando quería comprarme algo que me durase bastantes años.
Siempre hemos solido pensar que cuanto más inviertas en algo mejor será. No hablo solo de dinero.
Si le das una vuelta, esto puede significar un sinfín de cosas.
Invertir no es solo gastar dinero, también es aportar una gran parte de tu esfuerzo, de tu energía.
Quizás estas inviertiendo en tu salud mental meditando todas las noches en el suelo de tu habitación (y eso no cuesta dinero).

Las marcas han dejado de ser simples empresas. Hoy son símbolos, aspiraciones e identidad.
Cada una posee un valor social diferente.
Es importante saber que no porque una marca tenga un gran estatus tiene que tener buenos productos, a veces no merecen lo que cuestan. Aquí entramos en ‘estás pagando más marca que calidad’.
El poder de la marca
Estarás de acuerdo conmigo en que no es lo mismo si hablamos de Coco Chanel o de Zara.
Hay diferencias muy notables, como por ejemplo en el precio de sus prendas y artículos.
Otra diferencia es que Coco Chanel es una casa de moda de lujo —las pieles y las telas que usan son más caras y de mejor calidad, por ejemplo— o quizás el cinturón de strassde Coco Chanel es de diamantes y el de Zara es de imitación de bisutería más barata.
¿Tiene esto algo de malo? No.
Coco Chanel es una casa de moda fundada por la misma Coco Chanel — diseñadora de moda y visionaria—, dónde cada prenda es exclusiva y está hecha a medida, pieza por pieza.
Zara, fundada por Amancio Ortega, es una marca de ropa fast fashion — de producción masiva— que forma parte del grupo Inditex.
Son diferentes y están enfocadas a diferentes públicos, esto es clave.
Pero la idea aquí es que una marca puede convertirse en algo más, en un sello, una identidad que alguien más quiere pertenecer a ella.
Las marcas nos transmiten y cada quien se siente identificado o atraído por según que marca.
Todo es muy psicológico.
Socialmente, las marcas que son más famosas y menos accesibles, se vuelven un objeto preciado como por ejemplo si estuvieses en una isla desierta y vieras un coco en lo alto de un árbol, sin haber más comida en toda la isla.
Esta visión que nos genera —sentimientos, emociones — hace que dejemos de ver el precio como lo que es y veamos algo mas, una identidad.
¿Entonces, la paleta de Dior es…?
Es maravillosa. No paro de usarla y sirve tanto para colorete, sombras de ojos, bronceador e iluminador. Esta paleta es una inversión tremenda porque te durará años.

La moraleja del asunto es que no solamente estás pagando esa calidad, que puede ser —según el producto— mejor o peor, sino que pagas un porcentaje por esa marca.
Lo que significa llevar ese producto, su imagen y su reputación.
Quizás el verdadero lujo no sea poder comprarlo todo, sino aprender a diferenciar lo que realmente deseamos de lo que simplemente nos han enseñado a desear.